El Mes de las Experiencias #diferencia_T

Han pasado 5 meses desde que esta iniciativa comenzó a caminar por las redes y  por los Centros Sanitarios de nuestro país, tal y como refleja nuestro mapa de difusión.

Ya forman parte de #diferencia_T, 40 Organizaciones, que han realizado difusión de la iniciativa en diferentes medios, 280 blogs y webs que se han hecho eco de nuestro mensaje y muchas personas, que se suman a través de las diferentes vías en las redes sociales o que han rellenado el formulario de adhesión disponible en la web.

Pues bien, todos estos datos, solo simbolizan el alcance que en mayor o menor media puediera estar teniendo #diferencia_T.

Mantener esta iniciativa “viva” durante todos estos meses está costando trabajo, es justo reconocerlo, pero a pesar de todo hemos pensado seguir luchando por todos los medios, para mantenerla viva, al menos, hasta el 12 de diciembre de este año, justo cuando se cumplan 12 meses de nacimiento.

Hasta entonces, prometemos actividades, difusión y todo aquello que contribuya al principal objetivo de #diferencia_T: los pequeños gestos importan, y mucho, en la asistencia sanitaria.

Claro, intentar hacer todo esto, sin ti, sería imposible y por eso te pedimos tu participación en nuestro siguiente reto, que te contamos a continuación:

EL MES DE LAS EXPERIENCIAS EN MÍRAME, #DIFERENCIA_T

Para nosotros, lo más importante de esta iniciativa, con lo que más aprendemos y nos hace reflexionar son las experiencias que muchas personas nos van contando.

Pues bien, desde hoy, 12 de Mayo y hasta el 12 de Junio, tendrás la oportunidad de compartir con nosotros tu experiencia sobre este tema (humanización, trato, empatía, los pequeños gestos, etc…) en una página que hemos habilitado y que se llama como nuestro reto, EL MES DE LAS EXPERIENCIAS. (Puedes encontrarla en el menú general, en la pestaña de experiencias).

También, si así lo deseas, podrás contarnos un pequeño relato, el cual podrás enviarlo a través de nuestro mail: miramediferenciate@gmail.com

¿Cuál es el Objetivo?: Hacer un ejercicio de REFLEXIÓN COLECTIVA sobre la importancia de los pequeños gestos en el día a día.

¿Qué haremos con todo lo que nos contéis? Con todas las experiencias acumuladas durante ese tiempo, más las que ya se han contado en las diferentes secciones de la web, se elaborará UN LIBRO DESCARGABLE DE MANERA GRATUITA que se titulará LAS EXPERIENCIAS DE MÍRAME, #DIFERENCIA_T, y cuyo autor puedes ser TÚ.

Nada más, durante todo este mes te seguiremos informando sobre como va este nuevo reto, pero nos encantaría llenar este libro de páginas, con tus palabras, con tus reflexiones y con tus experiencias.

¿Quién escribirá el prólogo?

Un abrazo

Serafín Fernández.

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En la oscuridad

Entre la Claridad y la Oscuridad

Pedro intentó abrir los ojos, pero le pesaban como si de lápidas se trataran. Intentó mover la cabeza, levantar los brazos pero fracasó una vez y otra. Lo intentó con los dedos pero sólo lo logró con los de la mano derecha; rascó la superficie sobre la que reposaba y le pareció acariciar una sábana.

¡Estaba en una cama!

Empezó a asustarse. Algo iba mal, espantosamente mal.

Le latía la cabeza, un dolor intenso semejante al galopar de un caballo que corría al mismo ritmo que su alocado corazón, ése que pugnaba por escapar de su pecho. Sí, estaba aterrorizado. Algo le pasaba… algo grave y horrible le había pasado. No podía moverse, no podía abrir los ojos.

Voces a su alrededor. Voces susurradas… le pareció escuchar su nombre y una voz conocida, la de su hijo mayor, Julio, pronunciando una palabra. Papá. Intentó gritar, gritar y llamarlo, hacerle entender que le escuchaba, que estaba ahí… pero de su garganta no salió nada más que un sonido gutural y ridículo. La desesperación de Pedro creció amenazando con ahogarlo. En ese momento un llanto le llegó cercano, un llanto que pronto fue sofocado y que se alejó de él. Pasos y silencio.

Una pesadilla. Sí, se encontraba inmerso en una pesadilla pero esta vez no parecía que pudiera despertar.

A duras penas pudo recordar lo último que había hecho antes de verse ahí. Aquella mañana paseó por su barrio tras desayunar en casa. Compró el pan y unos pasteles para su esposa. Un intenso dolor… y nada más. Algo debió de pasarle, un ataque o algo parecido, el caso es que estaba en una cama, sin poder moverse. ¿Cuándo pasó eso? ¿Cuánto llevaba ahí, postrado? Nuevamente intentó gritar y otra vez obtuvo el mismo resultado.

Entonces sintió que alguien se le acercó. El aire se movió cerca de él y un perfume, mezcla de jabón y desinfectante, llenó su espacio y le habría hecho arrugar la nariz si hubiera sido capaz de ello. No, no era desagradable. Era extraño. Una suave mano le cogió la suya, la buena, la apretó con decisión calculada y una voz de mujer le dijo:

—Pedro, sé que me escucha… me llamo Adela y soy su enfermera. Apriéteme la mano si me ha entendido.

Pedro sintió que se le llenaban los ojos de lágrimas pero no estuvo seguro. Sólo fue consciente de un llanto amargo y doloroso que le atenazaba la garganta. ¡Esa voz, Adela, la enfermera, le hablaba a él, le preguntaba a él! Haciendo un esfuerzo, que a Pedro le resultó sobrehumano, apretó con fuerza la mano que le había rescatado de la oscuridad y del silencio. Adela sonrió con su voz:

—Muy bien, muy bien, Pedro —dijo Adela y rubricó sus palabras con un firme apretón en su brazo—. No se preocupe, está en el hospital y cuidaremos de usted. Su familia espera fuera, su mujer y sus hijos… ahora les dejo entrar.

Pedro apretó nuevamente la mano de Adela y se permitió respirar hondo. Escuchó las explicaciones de la enfermera y lo entendió todo. No fue consciente de que tras sus párpados cerrados las lágrimas corrían por su rostro empapando la almohada. Eso daba igual. Estaba enfermo, sí, pero le cuidarían y afrontaría lo que fuera con su familia. No estaba sólo. Ni un solo instante, durante su explicación, Adela soltó la mano de Pedro que él apretó como algo suyo, como lo único capaz de sacarle de esa oscuridad que le había engullido.

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La empatía empieza siempre poniéndonos en el lugar de la otra persona. Si conseguimos hacernos una idea de la circunstancia en que se encuentra será más fácil entender qué le está pasando, cuánto sufre, cuanto miedo o angustia está sintiendo. Y qué debemos hacer como profesionales para acercarnos a él y ayudarle.

Nuestros pacientes no siempre hablan o se comunican con facilidad. No siempre las palabras o las miradas pueden conseguir ese milagro que algunos infravaloran, por aquello de lo cotidiano y habitual, y que no es nada más ni nada menos que comunicar una persona con otra, conectar un pensamiento a otro y darle forma con un sonido o una imagen. Imagínense que les sucede algo como a Pedro, imagínense despertar en un hospital como le ha sucedido a él. Ahora piensen qué les gustaría que las personas que les cuidan hicieran… el resto, se deduce sólo.

Una mano, el roce de unos dedos en una mano, un apretón cálido en un brazo, una caricia… o una voz pueden darle la vida al que la creía amenazada, dar esperanza al que se creía abandonado y dar luz al que estaba perdido en la oscuridad. Proporcionar consuelo y aplacar el miedo y la angustia. Ese poder tienen los gestos sencillos. Utilicémoslos.

No nos olvidemos de nuestros pacientes cuando los tengamos delante.

Lola Montalvo. Enfermera. Editora del Blog “Lola Montalvo. Enfermería

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Miradas de esperanza

Es muy pronto, hemos salido del hotel y los seguidores del Athletic seguían celebrando la victoria de su equipo ante el Sporting de Lisboa, su clasificación para una final europea.

Estoy sentada en el avión que me lleva de Bilbao a Barcelona y no puedo quitarme de la cabeza las emociones vividas en la sesión de salud 2.0 que hemos celebrado en el Colegio de Médicos de Bizkaia. Necesito contarlo, necesito escribir…

Te cruzas con miradas que te lo dicen todo y otras que no dicen nada. Descubres miradas honestas, francas, sinceras, entusiastas, luchadoras, esforzadas y por encima de todo muy, muy humanas. Compartes miradas que cuando hablan desprenden emoción mientras cuentan su corta pero intensa historia. Hay miradas que han quedado clavadas en mis ojos y ya nunca olvidaré.

Mentxu y Mikel son los padres de Jon, un niño al que un 13 de octubre de hace 3 años le diagnosticaron una enfermedad neurodegenerativa con muy mal pronóstico: adrenoleucodistrofia. Y, ayer, 26 de abril de 2012 tuve la inmensa suerte de ver, escuchar y sobre todo sentir la fuerza de ambos explicando ante más de 120 profesionales de la salud como empezaron un nuevo camino un 14 de octubre. Mirar a los ojos de Mikel y Mentxu (Walk On Project) es ver en ellos sin necesidad de palabras la fuerza y la lucha extrema como le prometieron a Jon: “hasta el infinito y más allá”. Su mirada es decidida, sin dudas, sin vacilaciones, sin resignación, es una mirada rebelde contra la adversidad y que grita en silencio: no nos conformamos !!

Mil miradas recorrieron la sala, mil miradas de asombro, compasión y admiración por lo que el “aita” y la “ama” de Andoni, Jon y María nos iban explicando paso a paso, como si de un viaje se tratase. Mikel nos regaló sin pedírselo dos canciones (13 de octubre y sigue pintando), dos momentos mágicos que sonaron maravillosamente y resuenan aún en nuestro interior. Esa media hora de fuertes emociones no dejó hueco a la indiferencia, ni fue posible mirar hacia otro lado mientras unos padres pedían con mucha humildad y entereza que los profesionales de la salud “estuvieran cerca del dolor”.

Y… las miradas se nublaron, se volvieron vidriosas y resbalaron algunas lágrimas por las mejillas. Quedaron miradas que valían una vida, guardamos miradas para siempre… vivimos miradas de esperanza.

 “Jon es casi todo para mí” Andoni Rentería (hermano de Jon)

Mònica Moro. Editora del Blog “Mira que bé

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“Quiero que me miren con ojos diferentes”

12M12T- Miradas- Carmen

Hace unos días estuve como congresista y ponente en la VI Reunión de Investigación en Enfermería y I del grupo Aurora Mas, celebrada en la ciudad de Zaragoza los días 23 y 24 de marzo. En este evento científico se debatió sobre la invisibilidad del cuidado, la identidad del cuidador y la evaluación de la calidad. Personalmente la parte que más me llenó y que más me convenció fueron los testimonios de las cuidadoras, el homenaje a este grupo no profesional fue acertadísimo.

Nosotras las enfermeras que lo (cuidadoras) somos por el mero hecho profesional, se nos escapan ciertos cuidados que aportan las cuidadoras familiares. El título de este post es más que significativo, no es mío, se trata de una frase de una de las cuidadoras que, alabando la función de la enfermera, pedía que se les tuviera en cuenta de otra forma, de otro modo.

Esto me hizo reflexionar profundamente, nosotras que nos congratulamos de las cuidadoras informales y de su papel en los cuidados, a veces se nos olvida mirar a los ojos y agradecer su trabajo. Mirar a sus ojos con otra mirada, sin que la rutina diaria nos invada, creemos que son parte integrante del equipo de salud y damos por sentado: su sacrificio, su paciencia, su humor, etc. Ellas, claramente, nos dijeron que querían otra forma de apoyo, otra forma de ser consideradas representantes de los cuidados de sus familiares. Reivindican un papel que, aunque quieren agradecer a los profesionales, desean se les considere de otro modo.

La reunión fue clausurada con las palabras de la enfermera francesa Marie Françoise Collière: “Cuidar es y será siempre indispensable, no sólo para la vida de los individuos, sino también para la perpetuidad de todo el grupo social”; pero yo me quedaría con la frase de Mª Teresa, madre de diez hijos y cuidadora durante 61 años, nos dejaba este frase para grabar en mármol y colocarla en el frontispicio del pensamiento enfermero: “Quiero que me miren con ojos diferentes”.

Algo habrá que hacer, en definitiva: Mírame y Diferencia_T.

Javier Manuel Yagüe. Enfermero.

Editor del Blog “Bioética para enfermer@s

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Humanizando el final de la vida

En mi primer día en la unidad de paliativos, me dieron un consejo: sé muy humana.

Este aspecto cobra especial importancia en el proceso del final de la vida pues hay que cuidar al máximo los aspectos psíquicos, humanos y espirituales de nuestros pacientes y no dejarlos en un segundo plano.

Recuerdo con emoción una de las experiencias mas bonitas que viví como enfermera en dicha unidad: durante la administración de la medicación a uno de mis pacientes lo encontré algo inquieto y le pregunté si le podía ayudar en algo. Notaba en su mirada que estaba angustiado y no me contestó, así que cogí su mano con cariño y le miré a los ojos.Tras este gesto empezó a llorar y a contarme sus preocupaciones. Fue un momento mágico. Me limité a estar allí, mirarle y escucharle, pero fue muy satisfactorio poder compartir su dolor y sus preocupacione.

Cuando cuidamos el final de la vida de las personas a las que la ciencia médica no ha podido curar, nos damos cuenta y aprendemos que en esos momentos lo que más  necesitan es  nuestro lado humano . No está todo perdido para ellos y queda mucho por hacer: aliviar su insoportable dolor y todos aquellos síntomas que les provocan disconfort. Acercarnos a ellos, mirarlos a los ojos, tender nuestra mano.. estos gestos deben ser el principio de la humanización del proceso de morir.

“Las palabras están llenas de falsedad o de arte; la mirada es el lenguaje del corazón.”

WilliamShakespeare

 

Ruth López. Enfermera.

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Practicando el Ubuntu #diferencia_T

Hoy 13 de abril estamos de Enhorabuena!

Celebramos que hemos cumplido nuestro reto, el reto de llegar a más de 100 puntos reales de difusión de la iniciativa (consultas, plantas de hospitalización, hospitales, centros de salud, Distritos, conferencias, cursos,etc…).

Tras cuatro meses desde la puesta en marcha Mírame, Diferénciate, vemos que poco a poco y con muchos esfuerzos, se van dando pasitos, al menos para que el mensaje se siga difundiendo (que no es poco). Vuestras opiniones y experiencias nos siguen enriqueciendo y nos animan a seguir trabajando.

Ahora no estamos solos, cada día somo más y te felicitamos por ello.

Gracias ti, conseguimos el reto. Gracias a ti, seguimos construyendo este proyecto.

Ahora, tras estas breves líneas, seguimos a lo nuestro y hoy, os dejamos un estupendo post de Rosa Andrade donde nos anima a practicar el Ubutu.

¿Te apuntas?

Practicando el Ubuntu

Hace unas semanas mientras conducía iba escuchando la radio. Hablaban de uno de esos libros que consiguen atraparte nada más que con el título: “Happy. Secretos para la Felicidad a través de las Culturas del Mundo”.

Secretos, culturas y viajes –bonita mezcla, me dije, y si de paso hay algo de felicidad mejor, que no viene mal para los tiempos cenizos que corren–. Así que lo busqué y lo compré. Entre las 55 pequeñas pistas sobre la Felicidad que ofrece resulta que figura el Ubuntu,  que suele traducirse como “sólo soy una persona a través de otras personas”. El Ubuntu como filosofía, como tradición y hasta como celebración, con un Festival todos los meses de julio en la ciudad de El Cabo (Sudáfrica), donde se habla de conexiones humanas y de empatía.

Practicar el Ubuntu es reconocer que  todo lo que hacemos como individuos afecta a los demás; que no existimos y vivimos en un entorno aislado, sino que formamos parte de los demás, en la medida de que nuestro bienestar personal depende del bienestar de todos.

Esto, que así explicado suena quizás un poco raro, en este vídeo nos lo cuentan mucho mejor:

¿Qué os parece? ¡¡¡¡¡¡¡Mírame, Diferénciate es Ubuntu!!!!!!!

Rosa Andrade Romero

 

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La magia de un abrazo

Desde el comienzo de esta iniciativa, incluimos el post de esta presentación de Rafael Pardo en nuestra sección de Experiencias. Después de ver este vídeo seguro que podréis saber por qué.

Disfrutadlo!

 

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La evolución de la mirada

Sí, me miras.

Pero realmente no me ves.

Porque no tienes tiempo.

No tienes tiempo de evolucionar tu mirada.

De convertirla en radiaciones que atraviesen mi cubierta exterior.

De ver dentro de mí.

De poder separarme de este disfraz en que se ha transformado mi piel.

Sí, me miras.

Pero realmente no me ves.

Soy diferente.

No soy lo que crees que soy.

Tu ves a un hombre diabético con las cifras de glucemia descontroladas.

Sin embargo, soy un señor que come cualquier cosa desde que murió mi mujer.

No soy un hipertenso con la sistólica por las nubes.

Soy aquella persona indignada y agobiada porque se quedó sin trabajo hace dos meses.

Tampoco soy una señora a la que no hay manera de quitar los dolores de cabeza y espalda.

Soy una mujer que me dedico en cuerpo y alma a cuidar de mi madre completamente dependiente.

Ni soy aquella persona ansiosa que a pesar del cambiar diez veces de tratamiento no consigues que se duerma.

Porque, lo que  en verdad soy es la madre de un chaval que cayó en la droga hace seis meses y que no levanta cabeza.

Es posible que me ayudes con fármacos.

Con derivaciones al Hospital.

Con pruebas complementarias.

Pero mi problema es más profundo.

Tan profundo que va a ser difícil solucionarlo.

Tan profundo que requiere toda tu atención.

Necesito de tu tiempo.

Necesito que me escuches.

Ahora sí.

Ya me miras

Ahora sí.

Ya me ves.

Y eso es lo que quiero.

 

Oscar García Resa. Médico y Editor del Blog “Doctor Gilbertman….supongo


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